Mié. Ene 14th, 2026

Washington / Ciudad de México, Méx. 10 ene 2026.- El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, confirmó el jueves que su gobierno planea ampliar su campaña contra el narcotráfico con operaciones militares terrestres dirigidas a los cárteles de la droga que operan en México, en una de sus declaraciones más contundentes desde que regresó a la Casa Blanca. 

En una entrevista con la cadena Fox News, Trump aseguró que las fuerzas armadas estadounidenses “van a empezar ahora a atacar por tierra a los cárteles”, y afirmó que estas organizaciones criminales están **“dirigiendo México” y causando un flujo devastador de drogas que, según él, mata a entre 250,000 y 300,000 personas cada año en Estados Unidos.

La declaración se produce pocos días después de que Washington ejecutara una operación militar no anunciada en Venezuela, que culminó con la captura del presidente Nicolás Maduro y la transferencia de este a Estados Unidos para enfrentar cargos relacionados con narcoterrorismo, según comunicados oficiales. 

La ofensiva terrestre es presentada por Trump como una extensión de meses de operaciones marítimas contra embarcaciones vinculadas al narcotráfico en el Pacífico oriental y el Caribe —un esfuerzo que, según la administración, ha reducido significativamente el ingreso de drogas por vía marítima y ahora requiere atacar las rutas terrestres. Sin embargo, el mandatario no ofreció detalles concretos sobre fechas, objetivos específicos o si estas acciones requieren aprobación adicional del Congreso estadounidense. 

La reacción desde México fue inmediata. La presidenta Claudia Sheinbaum reiteró que México es un país soberano y rechazó categóricamente cualquier intervención militar extranjera en su territorio. Aunque reconoció la gravedad del problema del narcotráfico, indicó que su gobierno buscará fortalecer la comunicación y coordinación con las autoridades estadounidenses para abordar la inseguridad sin ceder soberanía. 

Sheinbaum instruyó a su canciller reforzar contactos diplomáticos con el gobierno de Estados Unidos para “aclarar intenciones” y evitar escenarios que puedan deteriorar las relaciones bilaterales. También insistió en que México continuará su política de cooperación en materia de seguridad, pero sin aceptar presencia militar estadounidense en su suelo. 

Expertos internacionales han señalado dudas sobre la legalidad de una intervención militar en un país soberano sin su consentimiento, subrayando que operaciones de este tipo podrían violar el derecho internacional y generar una grave crisis diplomática. Por su parte, legisladores en Estados Unidos han debatido sobre la autoridad del presidente para ordenar acciones militares sin la aprobación del Congreso, especialmente tras la reciente operación en Venezuela. 

Además, la decisión de Trump se da en medio de esfuerzos por tratar al narcotráfico como una amenaza de seguridad nacional comparable a un conflicto armado, una postura que algunos analistas consideran parte de su estrategia para justificar medidas cada vez más drásticas. 

Aunque Trump insistió en su determinación de actuar “con todo lo necesario” para frenar el flujo de drogas hacia Estados Unidos, la implementación de operaciones terrestres en territorio mexicano enfrenta enormes obstáculos políticos, diplomáticos y legales. Las reacciones de México e incluso de legisladores estadounidenses apuntan a un escenario de negociación tensa, en el que la cooperación en seguridad y la protección de la soberanía nacional serán ejes centrales de las próximas semanas.

Por Don Beto

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